Ay!! No os penséis que os tengo abandonados, que no. Lo que ocurre es que en el hotel no tengo internet (sólo 45 minutos). Menos mal que mañana me traslado a mi estudio, que será mi nuevo “hogar” y allí podré conectarme cuando quiera.
La verdad es que en el día de ayer no ocurrió gran cosa (bueno una sí, ahora más adelante os la cuento). Y como estuve paseando me dio por observar y saqué varias conclusiones importantes sobre esta ciudad y sus gentes:
1. Vi una boda griega. Resulta paradójico que, con lo divinísimas y modernas que van aquí las chicas, se casen con unos vestidos tremendamente horteras (vamos los que se llevaban en los años 80 en España).
2. Pobre novia, en cuanto llegó a la puerta de la iglesia, la gitana rumana la asaltó y hasta el fotógrafo la tuvo que apartar. Pero, ¿cómo se le ocurre pedirle dinero a la novia? Señora, no ve que cuando uno se va a casar no se lleva el bolso con la cartera. Aquí os dejo la foto a ver si lo podéis apreciar:
3. Aquí el novio espera a la novia en la puerta de la iglesia con el ramo de flores. Cuando ella llega le da un beso casto y puro a cambio de su preciado ramo.
4. A pesar de lo divina que va aquí la gente, los hombres no llevan traje y si alguno lo lleva es sin corbata.
Mientras veía la boda una mujer me dijo en griego (yo lo entendí por sus gestos) que no llevara la mochila a la espalda que me podían robar y que ella siempre llevaba el bolso delante. Gracias señora.
5. Hay muchos perros y gatos abandonados por las calles…
6. Al lado de edificios hipermodernos (tal es el caso del hotel) hay edificios completamente en ruinas e incluso con ocupas. He aquí una foto de una casa al lado del paseo marítimo (en una de las zonas más nuevas de la ciudad):
¿Qué os parecen estas cosas?
Ah, se me olvidaba: ayer comí musaka y ensalada griega. Os dejo las fotos:
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