Lo que yo os decía el otro día… cual Lina Morgan, más pérdida que un pulpo en un garaje. Así es como me siento.
Ayer me por la mañana creo que fue el peor rato que he pasado en mucho tiempo. Me sentí lamentable y patética. Se me saltaban las lágrimas solas, sobre todo cada vez que alguien me preguntaba qué tal estaba y si había encontrado algo para vivir. Es que es muy fácil decir: “no te preocupes que aquí hay muchos pisos”, pero luego nadie te quiere. Y cuando ya son tres personas las que te dicen que negocies con el hotel, te cagas en el hotel, en las negociaciones y en estos griegos que tanto gritan para hablar.
Ana me vio tan agobiada que empezó a llamar por teléfono a los tres pisos que tenía medio mirados. Al final, decidió que teníamos que volver al sitio en el que me perdí el lunes, y que ahora confirmo que no llegué. En el centro, pero subiendo para Ano Poli (lo sé, en español suena mal). Ano significa alto y poli ciudad, así que tras otra media hora de búsqueda dimos con la residencia-apartamentos que había visto desde España y que prometí no buscar más.
La responsable de aquello me los enseñó y me dijo que estaba esperando a alguien para ver el único que le quedaba libre, pero que no me preocupase que podría acomodarme de alguna manera. Lo que más me gustó fue cuando me preguntó ¿where are you from? Y yo dije “Spain” y ella me dijo “Ah, entonces podemos hablar español, soy argentina!!” Pues menos mal. Me dijo que si el lunes lo hubiese encontrado que estaría allí instalada desde entonces. Manda narices, para una vez que me rindo en algo y pierdo la oportunidad. Pero bueno, el domingo me traslado allí. Mientras tanto en el hotel. Ya os enseñaré fotos, de momento sólo os puedo decir que para llegar a la Universidad en la que estoy tardo como unos 20-25 minutos andando despacito (cuesta abajo) para subir serán más. A tres minutos de allí hay un supermercado, un colegio y creo que una especie de biblioteca, pero no estoy segura de esto último porque no entiendo el cártel. Es como si dejas el centro de la ciudad con todo su ruido y su gente y llegas a un pueblo de calles estrechas y empinadas muy silenciosas. Lo que más me gusta es que viven otros estudiantes, con lo que podré conocer gente. También tienen una mesa en el patio por el que se entra y una barbacoa. Me han dicho que celebran cumpleaños y demás. Me gusta. Además, hay unas vistas bonitas de la ciudad y………me voy a poner “cuadrá” de tanto subir cuestas y bajar. Ya me veréis cuando llegue, no me vais ni a conocer.
Después de eso comí bien. Como siempre aquí. Y después…tachán tachán, tuve que recargar el móvil. Me dijeron que en los quioscos que hay por la calle se podía hacer, pero como no estaba segura de que me fuesen a engañar, pues seguí andando mientras buscaba otra tienda Vodafone. Hasta que llegué a un quiosco en el que estaban dos chicos Vodafone haciendo una campaña de publicidad de algo. Me acerqué y les pregunté y, como los griegos son muy amables, me recargaron en móvil y me cambiaron el idioma en el que la mujer me hablaba. Bien. Así ya me puedo enterar cuando me quede sin saldo. Lo de recargar es diferente a España, yo le di mi número de teléfono y me dijo que no era necesario. Que le pagas al quiosquero, él te da un ticket con un número que debes introducir en el móvil y listo.
Tras esto me fui al hotel a esperar que fuesen por lo menos las 10 de la noche para acostarme. Estaba muerta. Por eso no pude publicar ayer y lo hago hoy.
Luego os cuento qué tal hoy. Gracias por estar ahí. Besos y suerte con esos exámenes!!!
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